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Alrededor de los 80, la llegada de los films de Estados Unidos que tenían como

protagonistas entre otros a Arnold Schwarzenegger y Silvester Stalone, animaban a los adolescentes de aquella época, a que tener una figura similiar a la de ellos en cuanto al físico, podía ser posible.

Y allí fue cuando comenzaron a aparecer los primeros autodidactas en la materia en nuestra ciudad, a los fines de practicar la disciplina de modo casero primero y lanzandose profesionalmente después.

Entre ellos, destacamos a Don Aldo Flores, quien enseñaba en su patio con pesas hechas con palos de escoba y hormigon con moldes de latas en las puntas, a Hugo Bonfigli y el primer gimnasio en su garage, con maquinas confeccionadas a partir de poleas de cosechadoras -dandole luego un caracter comercial con equipamiento acorde en sus gimnasios de Olimpia y luego de Sport-, a Roberto y Gerardo Príncipe quienes comenzaban con las competencias y a Mario Speciale entre otros, en su gimnasio modelo de Brown al 700, tiempos estos, que vuelven a la memoria a menudo en charlas con amigos.

 En foto, Mario Speciale y uno de sus alumnos, Jose Britos, posando en Pileta El Circulo.