
A 120 años de su nacimiento
NICASIO ROMANO SANTUCHO, 1904- 1966
Nota 1ª. Por Gerardo Álvarez
Uno de los solícitos y siempre amables empleados de la tradicional Casa Vázquez, cuando ella se encontraba en su
antiguo local de ramos generales de boulevard Balcarce y España era, desde 1947 y hasta que promediaran los sesenta Nicasio Santucho, que en verdad se llamaba Rudecindo Nicasio pero a quien todos conocían por el curioso apelativo de Romano. Cuando quien escribe comenzó a tratarlo, al promediar la década del cincuenta, a pesar de su fuerte contextura física nada develaba en ese señor de mediana edad, cálido y amable, que él había sido uno de los más admirables atletas cañadenses, ya que por ese entonces el Santucho que descollaba en las lides deportivas, luciendo el celeste color de Sport en los domingos de la Liga era Quitalo, su hijo, cuya trayectoria fue por demás de destacable y tiene particular brillo dentro del rico historial de la Cañadense… Y ahora piensa que su ignorancia juvenil respecto de la verdadera dimensión que como deportista tenía ese hombre, singularizado por una proverbial humildad y también por un fresco sentido del humor, quien además evidenciaba –eso sí- rasgos de un sobrio señorío criollo, le impidió interrogarlo, en aquel entonces, respecto de su ponderable y esforzada gesta deportiva, cuando más de una vez tuvo el privilegio de compartir con él y otros empleados de Vázquez –casa en la que también trabajaba el padre del autor de esta historia- aquellos inolvidables asados o también las legendarias paellas magistralmente preparadas por Gerardo Cabezudo en los galpones de su corralón.
Casi cinco décadas después pudo conocer debidamente su singular trayectoria como atleta amateur por gentileza de Eduardo, es decir de Quitalo y de su hermana Marta, que hace años facilitaron al Museo Histórico Municipal parte de las páginas de un álbum de recortes que él mismo confeccionara, con imágenes y testimonios que la evocan. Y gracias a ellos, también, pudo cumplir con la intención y el imperativo de contribuir a rescatar su memoria y recordarlo, que es lo menos que se merecía, propósito que sólo pudo cumplir en el año 2009, a ciento cinco años del inicio de su existencia, el 1º de marzo de 1904, del que fuera considerado por el periodista Dante Antonucci el |”más completo atleta cañadense de todos los tiempos”1.
Su madre era Eduarda Santucho, quien luego de fallecido un primer marido, con el que había tenido un hijo, Delfín López, formó un nuevo hogar con Zenón Lucero Vallejo, un arriero “que había venido del lado de San Luis” y se afincó en Cañada de Gómez. Después del nacimiento de Rudecindo Nicasio llegarían también Santos –recordado arquero de Sport durante los veinte y los treinta- Leonor y Francisco, al que le adosarían un apodo mucho más entendible que el aplicado al hijo mayor, porque lo llamaban simplemente Pancho…La familia siempre vivió en un antiguo caserón de la vereda sud de Lavalle al 1300, a pasos de Quintana, en el que después habitaría su amigo Juan Bureba, donde termina el centro y se inicia el barrio Las Flores2, en el que según la memoria colectiva de Cañada abundaban los guitarreros y los cantores, en el que había una quinta a la que populares cafishos invitaban a participar de discretas y a la vez traviesas bacanales a las atrevidas muchachas de las casas malas del Sur y en el que las pasiones deportivas se dividían, igual que ahora, entre Newell´s y Sport…3.
Como ya se ha anticipado en un párrafo anterior de esta historia de vida, la destreza que orlaría a Santucho de una fama y de un prestigio que trascenderían el marco pueblerino de Cañada fue el atletismo, y a tal fin resulta inmejorable recurrir a una entrevista que pudo leerse el 30 de marzo de 1937 en la revista Las Rosas de la ciudad vecina, la que fue firmada por un tal Francis D´Antonughello, seudónimo que escondía el nombre de Frncisco Dante Antonucci, seguramente uno de los más fervorosos cultores del periodismo deportivo en el Cañada de ayer, quien llegaría a ser un asiduo colaborador de La Nota de Iriondo, donde también publicaría una conversación con Romano el 10 de junio de 1950:
“Nicasio Santucho (Romano) uno de los buenos corredores pedestres de otrora, se hizo corredor por conocer B. Aires, y para luego llegar a ser uno de los mejores fondistas argentinos, que cosechó triunfos, aplausos y lauros para su Patria y para su pueblo natal, Cañada de Gómez, donde surgieron como él, Manuel Abregú en ciclismo; Juan Carlos Fiochi, Eduardo Coseano (desaparecido hace poco en las aguas del Carcarañá), Rojas, Nuín, Luis Cupulutti en Foot.ball; Raúl Trujillo, José Cagnin en Box; los gloriosos hermanos Miles en Polo que fueron varias veces Internacionales; Juan Arfinetti y la Sra. Altmann, esta última la aviadora número 1 de Santa Fe; el que tuvo como ferviente hincha desde sus principios al Ñandú criollo Juan Carlos Zabala que se encuentra en la actualidad en el viejo Mundo cosechando triunfo tras triunfo y fortuna. Este es Romano del que tendremos el honor de escuchar algunas narraciones de su destacada actuación en 5 Campeonatos Sudamericanos en los que representó a su Patria: la Argentina”4.
Y en el otro, publicado en La Nota de Iriondo en el Año del Libertador Gral. San Martín, luego de hacer también una alusión a las figuras oriundas de Cañada de Gómez “que descollaron en futbol, polo, aviación, ciclismo y atletismo”, Antonucci prefirió centrarse en la disciplina en que aquel se destacara y, de paso, evocó el recuerdo de otro gran atleta:
“Nicasio Santucho, el popular Romano, fue con Ciriaco González en encargado de hacer figurar el nombre de nuestra ciudad en lides internacionales de atletismo. Fue nuestro reporteado un muchacho que dividió su trabajo en la preparación atlética, realizando enormes sacrificios para llevar adelante su afición deportiva y merced a los cuales ganó el insigne honor de llevar en su pecho los colores nacionales. Más de una vez partió a esas lides internacionales sin que en su pueblo se hubiera valorado el honor de su intervención; regresando en la misma forma y haciendo gala de una modestia ejemplar, sin ruidos ni alharacas”5.
Por los testimonios que Santucho brindara a algunos cronistas locales se sabe que se inició en el atletismo cuando tenía diecisiete o dieciocho años y que su debut se produjo en 1922 en un festival del Sport Club, ganando las dos carreras en que compitió, la de tres mil metros y la que comprendió la mitad de ese recorrido. Tiene interés acotar que en el mencionado artículo de La Nota de Iriondo él manifestó haber participado “de las famosas carreras” que organizaba el Cicles Club Cañadense, algunas de bicicletas y otras pedestres, siendo perfectamente reconocible su figura en la imagen de quienes corrieron esta última –concretada el 10 de junio de 1923-, incluida en los Apuntes históricos de don Elías Bertola6. Su propio relato de esa jornada evoca que “el circuito estaba formado por las calles Quintana, Centenario, Colón y Balcarce y la llegada frente a la plaza San Martín”, señala que en ese circuito había llegado segundo “después de Ciriaco González” y supo memorar también que “intervinieron entre otros Fortiaga, José Albertengo, Ibarra, Cuesta, Monti de Armstrong y otros…”7.
1 ANTONUCCI, FRANCISCO DANTE (Francis D. Antonughello): “Conversación con Nicasio Santucho” en La Nota de Iriondo, 10 de junio de 1950.
2 Testimonio de Marta Santucho.
3 Datos y referencias en escritos y archivos del autor.
4 ANTONUCCI, FRANCISCO DANTE (Francis D. Antonughello) “Entrevista a Nicasio Romano Santucho” en revista Las Rosas, 30 de marzo de 1937.
5 ANTONUCCI, F. D.: “Conversación con Nicasio Romano Santucho…”
6 BERTÓLA, ELÍAS: Apuntes históricos de Cañada de Gómez, Compañía General de Artes Gráficas, Rosario, 1923, p. 170.
7 ANTENUCCI, F. D.: “Conversación con Nicasio Romano Santucho…”


































