
Son parte de nuestras raices Cañadenses. Este texto lo encontramos en un perfil de facebook y nos pareció lindo compartirlo.
Hace tiempo que quiero dejar plasmados mis recuerdos.
Mi nombre es Norma Caminos, nieta de Vicente y Amanda.
Nací en Cañada de Gómez e hice toda la escuela primaria y secundaria (además del Jardín de Infantes) en el Colegio San Antonio de Padua. Mi Madre: Norma, mi padre: Leopoldo, mi hermano: Daniel.
No voy a hablar de mi abuelo empresario, no me corresponde porque, como en cualquier oficio o profesión hay quienes te consideran buenos y quiénes no.
Mis abuelxs fueron propietarios de los cines durante más de 30 años (décadas del 30 al 60), con socios y luego solos.
Cuando leí uno de los libros sobre el Cine Verdi me llamó la atención lo poco que se nombraba a Vicente Matrone. Fueron años de oro de los cines, no había televisión.
En cada función se proyectaban 2 películas los días de semana a la noche, sábados: vermouth y noche, y domingos: matinée, vermouth y noche.
El matinée se llevaba a cabo en el Cine Verdi. Se llenaban plateas, palcos bajos, palcos altos y gallinero. Eran películas para chicxs; explotaba el cine; era una fiesta.
Los 2 cines tenían bar, todo un adelanto para la época; la concesión de los mismos la tenía la flia Politti.
También fueron pioneros en establecer un día de Boleto Obrero, los martes, a mitad de precio, en los dos cines. Se proyectaban 2 películas. Cola de gente. Algunxs se colaban por las ventanas del Cervantes, lindantes a la Comisaría, los veíamos desde nuestra casa sobre el callejón Ballesteros (861-865). Otro dìa de fiesta para el pueblo.
Quiero nombrar a los empleados:
Ansaldi (vivìa en el Verdi), Miranda (boletero), Alberto Malisewski y Omar Siñeriz (acomodadores), Curi (proyector). Para mí eran como mi familia.
Yo, muy pequeña, iba con mi amiga Susana Barrionuevo a jugar al Verdi.
Algunos días con mi hermano, Susana, Chuchi Koss (mi vecina), mis primos Lalo y Alicia nos disfrazábamos en los camarines, inventábamos obras ,mi abuelo prendía las luces de la sala y actuábamos frente a los empleados que, gentilmente nos aplaudían.
Con Susana nos seguimos preguntando por qué no estudiamos algo relacionado con cine/teatro.
Eran épocas en que lxs cantantes, actores, magos y mùsicxs actuaban en los cines y venían muchxs de ellxs a comer a casa.
Recuerdo algunos nombres: Pedrito Rico, Nicola Pavone, Pelele y Barbieri, Nostradamus.
A mi madre le tocaría contar cuando vino Gardel y la gente se trepaba a los árboles para verlo.
Y cuando en los carnavales se hacían los bailes sacando las butacas y corriendo el techo. Se bailaba a la luz de la luna. No es maravilloso? A la distancia pienso: Qué afortunada fui y qué afortunadxs fuimos lxs chicxs que lo pudimos vivir!!!
No quiero dejar de recordar los fines de curso de las escuelas que también se hacían en el Verdi:
Bailes, orquestas, actuación. Y las inolvidables obras de teatro que representaban los integrantes de la Comisión de Padres del Instituto Razzetto (Pachiotti, Poli, Barrionuevo, perdón por otros nombres que no recuerdo).Cómo nos hacían reír, era un momento muy esperado por todxs.
Hace un tiempo dejé una carta en el Museo del Verdi, contando algunas de estas cosas, pero la encontraron cerrada, nadie la leyó cuando la quise recuperar, se perdió.
Gracias Nonos Vicente y Amanda.
Algunxs de mi generación recordarán estos momentos relatados con humildad y con mucha emoción.
Agradezco a la Vida haber tenido esos abuelxs y valoro enormemente la oportunidad de disfrutar entre plateas, palcos, camarines, escenario y pasillos una infancia y preadolescencia MARAVILLOSA.
Norma Caminos
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