

Mediados de los 70 y principio de los 80, Cañada contaba con trampolines en varias de sus piletas, con medidas y formas para todos los gustos.
El de la pileta del Parque Municipal, montado sobre el terraplén de cemento en la parte honda un metro mas arriba, el de la pileta de El Circulo, levemente por encima del nivel y el de Sport, entre otros, antes de los 80, doble con una altura de unos 3 metros y luego de los 80 doble también y alrededor del metro setenta.
Principalmente en los del Sport, avezados asistentes de la época, adolescentes en especial, matizaban las tardes de verano, con diversas piruetas desde la estructura mencionada.
De bomba, caracatoa, palomita, carpa y cajón, eran los saltos mas comunes y los mas fáciles, ya que de caer mal, las consecuencias quedaban en hechos graciosos, con algun que otro fuerte chasquido al impactar.
A medida que pasaba la tarde, algunos en particular, dado a la experiencia adquirida, se animaban a saltos mas dificiles como de tirabuzón y mortales (roles) para atrás y para adelante, y allí aparecían en escena Manuel Fonzo y Ricardo Reyes. Parece que fue ayer...
Hasta el Profe Cuello dejaba sus quehaceres y se acercaba al perímetro del natatorio para verlos, como así también Don Román, el secretario de la institución, al cual detectabamos su presencia, por el aroma a chocolate que emanaba producto del tabaco de su pipa.
Era todo un espectáculo... Manuel, concentrado desde el inicio de tabla, caminaba en forma pausada, con pasos cortos, hombros levemente separados del tronco, fin de tabla y se lanzaba... dos mortales y medio hacia adelante. Asombroso, espectacular.
Detras venía Ricardo, inicio de tabla, elevación en punta de pies, brazos alzados a la altura del hombro, tres pasos perfectos, y tres mortales con caida a 90 grados y mínima turbulencia de agua tras traspasar el líquido elemento. Magnifico.
Las cosas no quedaban así... Manuel volvía a salir, redoblaba la apuesta y seguían...
Los dos sublimes en lo suyo... dejaban atónitos a los presentes... fisicos privilegiados, prolijidad y perfección tanto en sus deplazamientos como en sus caídas; nada que envidiarles a clavadistas de primer nivel.
Pasaron los tiempos y los trampolines desaparecieron... creemos que por cuestiones de seguridad... los de Sport fueron los últimos, hoy suplantados por toboganes cerrados que seguramente también deben tener su atractivo.
¿Volveran los trampolines a Cañada?
La primer foto adjunta: Ricardo Reyes y su tradicional salto de palomita en la pileta de Sport, captura autoría del vecino Daniel Ventroni.
La segunda, creemos que es Manuel Fonzo.




































