1) Sepulcros: La otra vez en la conferencia que di en la UCA de Buenos Aires, compartí el espacio con una pastora evangélica, con quien el diálogo era entender este método de Jesús. En donde Jesús busca ser el anfitrión de la comida para que todos nos sentemos, pero muchas veces nosotros, que somos los invitados, pasamos a convertirnos en porteros para decir quién entra y quién no. Por eso, hoy me pongo a pensar cuántos de nosotros somos esos porteros que queremos controlar quién quiere ver a Jesús y quién no. No te hagas una persona fanática religiosa que descuida lo humano. No seas un fariseo moderno que solo se reduce a controlar a la gente según el reglamento cristiano. Somos personas que debemos dar paz en el corazón del otro, más que juzgar el corazón del otro.

2) Por dentro: La hipocresía es vivir a dos puntas, mostrándonos una cosa y siendo otra. Es cuando somos personas que queremos vivir del aparentar y del constante mostrarse a los demás. Tu vida no puede reducirse a vivir de apariencias y de estar todo el tiempo manteniendo una imagen que no sos.

3) Sangre: Hay veces que somos crueles con los demás, incluso los que estamos dentro de la Iglesia. La otra vez me pasó en una capilla que se acercó un hombre para pedirme la posibilidad de ser catequista, había conocido a Jesús en la cárcel (estuvo 8 años en prisión). Le dieron libertad antes por buena conducta y ahora que se insertó en la sociedad quería ser catequista. Cuando planteo esto a los referentes de la capilla me dijeron: “no padre, si estuvo en la cárcel”, y yo les dije: “sí, porque estuvo en la cárcel lo invito”… pero hay un detalle más: “se encontró con Jesús”. Hoy da catequesis con pasión y anima mucho, pero el romper el prejuicio fue duro. Cuántos quieren dar su servicio en la sociedad, pero el currículum no les permite o no les permitimos. Dar siempre una oportunidad a quien muestra cambio es aliviarlo y también es aportar.