La autoridad

1) Enseñar: Nadie nace sabiendo en esta vida, pero vamos adquiriendo experiencia. Por eso, siempre digo: “Omnia Bonum”, todo es

bueno; porque la clave es aprender de los errores, de lo vivido. Creo que en estos tiempos aprendí mucho de los errores que cometí en mi juventud e incluso en mis inicios de sacerdocio. Porque me enseñaron que por ser cura no soy el dueño de la verdad y que por estar en lo sagrado no estoy exento de caer en pecados y debilidades. Más bien aprendí que necesito siempre que alguien me oriente y ayude, como así también aprendí cuáles son mis límites. Por tanto, la clave es aprender y saber que hay errores que sí has cometido.

2) Poseído: La vida también está marcada por divisiones internas. Incluso hay momentos en los que tu vida parece un infierno, en donde llegas a decir que no das más o hasta que: “Dios te abandonó”. Por eso mismo, no dejes que la oscuridad de tu momento te haga olvidar la luz del sol que viste todo el tiempo. Cuando me tocó viajar a México hace unos días había una tormenta tremenda en Tucumán, hasta dudaba de que saliera el avión, pero, cuando pasaron las nubes y ya no llovía, me di cuenta que sí estaba el sol. Por tanto, no olvides que las tormentas están, pero pasan rápido, en cambio el sol siempre está.

3) Fama: Una cosa es buscar la fama en donde muchos son capaces de hacer payasadas para estar en la boca de muchos. Esa fama es negativa, porque te vendes para ser en la vida de otros. En cambio, está la fama positiva, cuando siendo vos la gente te descubre y hasta valora tu accionar en ellos. La fama negativa es buscar aparecer en la vida de los demás a cuesta de tu identidad, mientras que la fama positiva es que, manteniendo tu identidad, apareces en la vida de los demás para aportar a su vivir. Algo bueno está por venir.

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