1) Escuchen: Hay una frase que dice “No intentes controlar la tormenta, sino más bien controla tu barco”. Porque hay cosas y situaciones que no dependen de ti y tampoco tendrás las respuestas a muchas situaciones. Porque no es la “cosa” lo que perturba al hombre, sino más bien lo que opina de ella. Por eso, no podés estar controlando la tormenta de tu vida, pero sí la forma de navegarla y llevarla a un buen fin. Eso genera virtud en tu vida y te permite un compromiso con vos mismo, porque “Nadie puede llamarse libre, si no es dueño de sí mismo”. Epicteto decía que “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.” Por eso, cuando meditamos los misterios de la cruz se los llama “misterios dolorosos”, y no misterios de sufrimientos. Porque hay cosas que nos duelen, pero, cuando las mantenemos en nuestro corazón y en nuestra mente, se transforman en sufrimiento, porque yo mismo alimento y contengo ese dolor. Es más, el hombre sufre más por lo que imagina, que por lo que le ocurre. El dolor te visita, pero el sufrimiento lo alimenta. Por lo tanto, aprendamos a aprender de lo que nos duele y fortalecernos con paz interior.

2) Golpearon: Todos sufrimos golpes y dolores. No creas que porque soy cura soy inmune. No. Hay cosas que me duelen, que me golpean. También me duelen ciertos comentarios o hasta incluso ciertas situaciones. Date la oportunidad de llorarlas y sentirte mal, pero no te rindas. Si estás enojado respira y sigue… incluso si estás perdido, para un poco, mira bien y luego… a seguir. Las emociones pasan y son reales, pero pasan. Vos no. Está bien sentir y hasta caerse, incluso decir “estoy cansado”, pero no hay que rendirse, porque todos pasamos por estos momentos y a eso se le llama ser humano. La clave es saberse superar y tener visión sobrenatural.

3) Respetarán: Cuando uno sabe lo que quiere y por qué lo quiere logra esa misión a la que vino. También implica ponerle una pequeña o milésima pizca de obsesión, porque es importante exigirse y caminar a lo extraordinario, el camino hacia la santidad. Es saber que ser mediocre con tu vida y con tu hacer de vida te lleva a quedarte en la nada.