Lo ve al Padre

1) Trabaja: Hace una semana atrás alguien me preguntó “Cómo quieres que te recuerden cuando te mueras” y solo respondí “Que me

recuerden como una buena persona”. Sí. Voy comprendiendo que uno debe trabajar en la vida asumiendo que tiene que dar lo mejor de sí. Por eso, si te mueres mañana, “¿Cómo te gustaría que te recuerden?” Trabaja por ello, porque no es haciendo grandes cosas que te recordarán. Conocí grandes personalidades en mi niñez, de quienes hoy nadie se acuerda. En esta etapa de mi adultez nadie los tiene presente. Los grandes faraones egipcios buscaron ser recordados para siempre, pero hoy se los recuerda como momias sobrevivientes. Por eso, detente en trabajar para ser una buena persona. Todo lo demás va y viene.

2) Aseguró: Lo que voy viendo es que no puedes destruir a alguien que se construyó desde cero. Claro, no podés amenazar a alguien que ya lo perdió todo y siguió caminando. No puedes meter miedo a quien aprendió a respirar en lo profundo. No podés apagar a quien encontró su propia luz cuando todo alrededor estaba oscuro, porque quien comenzó desde cero no le tiene miedo a caer. Te lo digo yo que empecé desde cero y aquí estoy. Aprendamos de Jesús, de tu vida y de la mía, que lo que te sostiene no es lo que tienes sino lo que eres, y que pasaste cosas difíciles y que saliste. Por eso a levantarse y a comenzar que, quien supo pelear contra un dragón, puede pelear contra un lobo.

3) Autoridad: Hay una frase muy linda de Einstein que dice “La vida es como andar en bicicleta, para mantener el equilibrio hay que seguir moviéndose”. Por eso, no dejes de hacer cosas y actuar desde Dios por los demás y ante los demás. La verdadera autoridad no la tiene quien tiene un cargo o un puesto o una posición, sino más bien quien sabe enfrentar batallas en la vida y sigue para adelante. Llora todo lo que tengas que llorar, pero ponete límites. No puede ser que toda tu vida estés llorando. Hacé todo lo que tengas que hacer para soltar, pero ponele una fecha de caducidad, porque debes mirar quién eres y recordar de quién eres; porque, como hijos de Dios, siempre se puede.

Algo bueno está por venir.

Misioneros Digitales Católicos