A quien tú amas

1) Enfermo: Algo que me pasó hace unos días fue visitar un enfermo, quien estaba en sus últimas. Saco la conclusión de que, cuando me

toca visitar a quienes están en sus últimos momentos, ninguno me pide que le lleve su dinero de la cuenta bancaria para morir en paz y con todo su dinero, tampoco ninguno me pide que le muestre su cuenta de IG para ver cuántos likes tiene su última foto, menos me piden que les lleve su título universitario o decreto de su último cargo para morir abrazado. Siempre me tocan dos cosas cuando veo a quienes están en las últimas: una, me plantean cómo están con su familia para tratar de morir en paz y, la otra, es cómo están con Dios y si lograrán ir al cielo. Por eso, no te detengas al momento final para plantearte estas dos cosas y trabaja todos los días en estas dos cosas: tu familia y Dios.

2) Volvamos: Nietzsche decía que el futuro es esa calle hacia adelante eterna y el pasado es esa calle hacia atrás eterna, donde se conjugan toda la historia de la humanidad, de la naturaleza y del cosmos. Pero, en el medio en donde se chocan esas dos calles, hay un portón, con un letrero arriba que dice “instante”. Por eso, la magia es pensar que estamos en un instante en el medio y en el choque de esas dos eternidades. Y ser parte del instante es ser parte de lo eterno. El día a día es un instante, por eso tenés que valorar cada cosa que haces y lo que vivís. Jesús va a resucitar a su amigo para recordar que ese instante hace un cambio en su vida y por su vida. Deja de pensar en lo eterno y viví al instante para hacerte eterno.

3) Luz: Tener a Dios en tu vida no significa que todo va a ser perfecto. Tampoco significa que ya no habrá problemas y que la vida dejará de doler, menos que las tormentas te esquivarán. Si sos creyente los problemas seguirán estando y los días difíciles también. Las dudas van a seguir tocando a tu puerta, pero hay una diferencia entre atravesarlo todo solo o atravesarlo con Él. Porque cuando tienes a Dios en tu vida, los problemas siguen siendo problemas, pero Dios se convierte en tu refugio cuando todo tiembla y en tu roca cuando el suelo se mueve. Es esa voz que te dice “seguí, seguí”, cuando todo está caído dentro de ti. Dios no te promete un camino sin piedras. Te promete que no te dejará solo cuando te caigas o tropieces. No te promete un mar sin olas, pero te promete que, cuando el agua suba, estará para socorrerte. Para un creyente no es que la vida es más fácil, para nada, sino que ya no la carga solo y lo imposible se vuelve caminable. No le pidas a Dios que te quite los problemas, sino que te ayude a atravesarlos y que sientas su presencia. No te presenta Dios un camino fácil, te presenta un camino acompañado.

Algo bueno está por venir.

Misioneros Digitales Católicos