1) Notable: En la vida espiritual hay un elemento que presenta san Juan de la Cruz que se llama “la noche oscura” en donde no sentís nada, y en donde lo espiritual parece que todo se enfrió. Es normal y parte de la vida espiritual que te suceda esto, es como que no tenés ganas de rezar y de ni siquiera ir a misa; cuando rezas no sentís nada, no te dan ganas de estar en la comunidad, perdés las ganas de hacer obras de bien, etc. San Juan dice que eso es bueno, porque la relación con Dios no se rige por lo que me gusta o no me gusta o por lo que siento o no siento. La propuesta en tu vida espiritual es que puedas hacer una opción por Dios, incluso cuando no sientas nada. Es ahí donde uno entra en la madurez espiritual, pues te reconozco que es algo que me pasa también a mí, porque hay días que no tengo ganas de celebrar la misa o predicar.

2) Noche: Sumo a esto lo de san Ignacio que dice que “en tiempo de aridez espiritual, no hay que tomar decisiones, pero sí recordar”. Es recordar lo que Dios hizo por vos en una etapa de tu vida. En mi caso, en mi seminario en preparación para ser sacerdote, me entró una crisis angustiante, en donde ni siquiera sabía por qué estaba preparándome para ser cura. Es allí donde mi guía espiritual me ayudó mucho, me pidió que lea mis escritos de cuando sentía el llamado de Dios a ser sacerdote. Por eso te recomiendo que hagas memoria de momentos en que Dios fue bueno con vos. Si estás pasando por momentos de cruz, trata de volver a esos momentos que te encantó ver y vivir la vida. Tu historia no se define por este momento; tu vida es un todo y por eso es bueno recordar los buenos momentos.

3) Renacer: Dios ve todo y sabe lo que necesitás, por eso es el proceso de confiar para saber que en esta vida siempre puede venir algo bueno. Renacer es darte también vos la oportunidad a vos mismo de encontrarte en vos y con vos para caminar hacia Dios. Pero Dios siempre da esa libertad para que creas y crezcas en cuanto a Él; renacer es confiar y confiar es dejar en manos de alguien tu vida, y confiar es entregar y entregar es abandonarse y abandonarse significa soltar. Por tanto, ten el don de soltar para recibir. Algo bueno está por venir.