1) Recibe: En el año 1998, tuve una experiencia de vida difícil, mi papá había perdido todo, no teníamos dinero, yo me puse a vender diario a ocultas y mis ahorros los di a mi mamá para ayudar a mi papá que estaba endeudado. El colegio me había becado por la ayuda del sacerdote de mi comunidad. Entré en una relación temprana de enamoramiento, con una chica que era bastante tóxica. Si bien éramos jóvenes los dos, pero éramos demandantes y celosos el uno del otro. Sumado a que tenía una situación complicada con unos compañeros del colegio que sufrí de bulling, y si bien venía de una familia cristiana no era una fe vivida, sino más bien heredada. En diciembre de ese año estaba desesperado, e incluso, me recuerdo que me fui al fondo de mi casa y vi las estrellas y recuerdo que ahogado dije: “si estás ahí ayúdame”. Porque me sentía huérfano y solo… Ahí sentí por primera vez la paz interior, y ahí dije: “no voy a dudar más de Dios” y creo que esa fe es la que hoy me trae hasta aquí. Algún día te contaré de mis navidades en soledad en mi adolescencia y también cuando una persona me hostigaba, y hasta me perseguía o acosaba, pero otro día te contaré. Lo que sí te diré es que si estoy aquí es porque Dios y la fe en Él me sostuvieron. La vivencia de ese diciembre me marcó tanto que me lleva a no juzgar las vivencias espirituales de otras personas. Por eso, hoy abrite a la fe y la fe te hará seguir cuando no sepas dónde seguir.

2) Fiel: El amor siempre convierte nuestro trabajo en adoración real. El amor convierte un sacrificio en adoración, porque ese papá o esa mamá es capaz de darlo todo, pero si no hay amor entonces duele… Por lo tanto, se fiel a lo que amas aunque ese amor te genere sufrimiento y dolor.

3) Permanezco: Hay cosas que se pierden y cosas que no, es importante distinguir… El noviazgo se perdió, no vos. Es el proyecto el que se hundió, no tu persona. Nuestra identidad no está atada al barco, es triste cuando tu identidad es el crédito del proyecto. Porque debemos entender que en la vida nos toca ganar o nos toca perder, pues todos los días nos toca perder o nos toca ganar. Es lindo ganar y es feo perder, pero así es la vida, El tema es no atar tu identidad a un negocio o a una relación, o empresa o matrimonio o proyecto. Pero siempre hay vida después del fracaso y te digo que fracasé muchas veces, pero sigo con vida . Por eso confía en Dios. Algo bueno está por venir.