1) Venga: Imagínate un detalle, el águila solo tiene un enemigo natural: el cuervo negro. Curiosamente no es un animal más grande que ella o un depredador, es un cuervo. El cuervo no ataca con fuerza, no tiene garras letales ni vuelo potente, su única habilidad es “molestar”. El cuervo se pone en la espalda del águila y empieza a picotearle la nuca sin parar. Es una persecución baja, pero que provoca, pues no quiere derribarla, sino más bien desgastarla. Lo curioso es que el águila no se defiende, no pierde el tiempo discutiendo con el cuervo, simplemente abre sus alas y vuela, y sube, sube, sube. Sube tanto que el oxígeno se vuelve escaso y el cuervo no puede respirar y el cuervo cae.

2) Testimonio: Volviendo a lo anterior, el águila no se rebaja peleando sino elevándose. Por eso la enseñanza es que hay personas en tu vida que no van a dejar de provocarte y hay gente que no puede competir a tu altura, por eso busca atacarte por la espalda y hacerte perder la paz. Por eso, no te rebajes a su nivel. No pierdas tiempo discutiendo con cuervos. Responde con tu silencio y vuela, cuanto más alto vuelos y más alto subes, menos ellos pueden respirar, y te dejan.

3) Escandalicen: Cada vez comprendo que en este camino que voy haciendo descubro que Jesús nos invita a amar a todos, que si somos pescadores deberemos tener olor a pescado y que vamos a ensuciarnos las manos, pero siempre con corazón limpio. Porque puede haber cristianos que tengan las manos limpias, pero el corazón sucio por emitir tantos juicios. Algo bueno está por venir.