1) Ancianos: La Palabra de Dios nos dice que si algo sale mal de nuestra boca hay que echarle un vistazo al corazón, porque lo que abunda en nuestro

corazón sale por nuestra boca. El orgullo siempre da su opinión, por eso debemos controlarlo. Hay personas que van envejeciendo en la vida por el negativismo o el negacionismo. No dejes que tus actitudes te conviertan en una persona envejecida. Conocí gente anciana con espíritu joven y gente joven con espíritu avejentado.

2) Autoridad 1: Una de las claves es enseñar a tener “temor de Dios”. No hay ninguna aplicación de celular que supere eso. Antes a los hijos nos llenaban el corazón con saber temer a Dios, no a tenerle miedo, sino a respetar la vida y comprender que se debe respetar a toda persona porque es creación de Dios. Si aprendemos a temer a Dios hasta evitaríamos levantar falso testimonio a los hombres de Dios

3) Autoridad 2: Un tema que tenemos todos en la cabeza es el tema del destino, pero con lo que va de vida voy comprendiendo que las cosas pasan cuando tienen que pasar, ni antes ni después. Ni siquiera cuando lo deseamos, sino que sucede cuando de verdad lo necesitamos y estás preparado para recibirlo. Voy entendiendo que en la vida hay como un guión imperceptible que vamos siguiendo, casi sin darnos cuenta, y nos va llevando donde tenemos que ir, pero todo a su debido tiempo. Aunque siempre nos impacientemos y nos desesperemos, porque no acaba de llegar lo que deseamos que llegue. “Que el destino no es la imposición de un camino sino que es encontrar tu camino” como decía san Agustín, es hacer lo que tienes que hacer para llegar a ser tú mismo. Esa es la verdadera autoridad.

Algo bueno está por venir.

Misioneros Digitales Católicos