1) Jerusalén: El ser humano desde el principio de la civilización se hizo una serie de preguntas existenciales que hasta el día de hoy se sigue haciendo: “¿quién soy?”, “¿de dónde vengo?” y “¿a dónde voy?” Pero, si miramos la vida fríamente vemos las desgracias, las guerras que no terminan. Es triste, pero nosotros somos gente afortunada. Yo lo primero que hago a la mañana es agradecer. Somos tremendamente afortunados, en el corazón de María que hoy estamos celebrando podemos ver la gratitud. Cicerón decía “No solo es la virtud más importante, sino que es la Madre de todas las demás”. Por eso hay que dar gracias y más nosotros que somos gente afortunada. Hay gente que vive de una manera muy triste y traumática con situaciones de violencia y agresividad, situaciones complejas y difíciles.
2) Buscarlo: Por eso, si conseguiste el fundamento de tu vida en el ego, tu vida entonces no tiene sentido y por eso solo busca un poco de placer. Es algo que pasa enseguida, pero al placer le sigue el sufrimiento y por eso debes buscar algo “trascendente” que, para nosotros los católicos, es encontrar a ese “alguien trascendente”. Es lo que da un sentido profundo a la vida. El sentido profundo en la vida está en la trascendencia, porque le da continuidad a tu vivir. Por eso, todo miedo que tiene el ser humano, por banal que sea, en el fondo es miedo a la muerte. Ese miedo lo condiciona siempre el ego, porque el ego sabe que con la muerte su estructura material desaparece, porque ya no puede controlar nada. Por eso, hoy busca lo sobrenatural y tu paz interior.
3) Espada: En Don Quijote de la Mancha encontramos que Don Quijote dijo “El ser humano se esclaviza por el lujo y las vanidades buscando riquezas que allí encontrará la dicha, mas no advierte que cuanto más tiene, más teme perderlo”. Es en esa angustia donde se te puede escapar la felicidad. La dicha está en la brisa que acaricia tu rostro, en la risa sincera de un amigo o de tu hijo o hija, en ese pan compartido con gratitud. Hay cosas que solo tu alma puede encontrar y, cuando uno descubre eso, se va haciendo más sencillo y menos complicado, porque la mayor fortuna es tener el alma en calma. Cada vez voy aprendiendo ello y me doy cuenta cuánto me vengo complicando yo mismo la vida. Algo bueno está por venir.

































