1) Pisoteen: No es necesario enfocarte en sacar gente de tu vida. Enfócate más bien en crecer y en aprender, pero por sobre todo, en encontrarte, y ya verás que esas personas van a caer solas.

2) Deseen: Una de las cosas que tenemos que aprender es aceptar y respetar los procesos. Pablo dirá “Lloren con los que lloran”. Hay veces que sacamos la tarjeta de la doctrina a las personas y nos olvidamos de que tenemos que acompañar procesos. Es entender el dolor del otro sin juzgar y sin disparar versículos o capítulos de algunos de los documentos de la Doctrina para la fe. Lo primero que hacemos es sermonear en vez de escuchar.

3) Camino: Hay veces que es sano disociarnos de lo que nos pasa, sacar afuera lo que estamos llevando dentro y no tomar identidad de ella. Algo que me enseñó mi psicóloga alguna vez es “Tú tienes que decirte… Tú no eres la depresión, sino la persona que la sufre”. Por eso no te autoestigmatices, autoetiquetes, no te autosegregues, eres como eres pero eso no te hace a tu esencia. Si vos podés separar lo que sientes de lo que eres, lo que sientes puede empezar a cambiar. Es importante recordar de que estamos experimentando tristeza o depresión pero quizá esto sirva como señal para hacer ajustes en nuestras vidas, incluso en nuestra forma de pensar. Hay que aprender a vivir un día a la vez. Estamos a tiempo de vivir la mejor versión de nosotros mismos.