1) Milagros: La humildad nada tiene que ver con la pobreza. Yo conozco mucha gente pobre que es totalmente orgullosa, pedante y hasta me animo a decir “insoportable”. Son personas que no tienen casi nada, pero se presentan como que el mundo les debe todo. Así también conozco gente que tiene mucho dinero que es muy sencilla, muy simple, porque, si siempre tuvo dinero, nadie se da cuenta. También están esas personas que de un día para el otro tienen dinero, que antes no tenían qué ponerse y ahora tienen anillos de oro en sus dedos para que todo el mundo les vea. El problema es que pensamos que no amamos las riquezas. La avaricia y el materialismo, que son los pecados unidos al dinero, nos hacen comparar con las personas de un mismo nivel. No dejes que el orgullo te tome. No dejes que la humildad sea medida por los que te envidian.

2) Conviértanse: Para herir a un narcisista no le grites, no le rogués, no intentes que entienda tu lado, porque no le interesa. Hacé lo único que puede dolerle a un narcisista: el silencio. Por eso, no lo persigas ni le ruegues, mucho menos le pidas un “cierre”, porque no te lo va a dar. Simplemente deja de darle acceso a vos y a tu atención, menos a tus reacciones. Porque el narcisista se alimenta de tu reacción y, mientras reaccionas, tiene poder sobre vos, pero cuando te volvés indiferente y dejas de pelear y justificar o esperar algo de él, entonces ahí se queda sin nada para manejar. Con un narcisista “el silencio es tu poder” y el desapego es tu mejor revancha, porque nada le duele más al ego que ser ignorado por alguien que creía controlar.

3) Sodoma: A veces la vida se puede dar tan oscura, que parece que estuviéramos encerrados y perdidos como Sodoma y, quizás sí, quizás somos esa semilla que está ahí en la tierra bien enterrado o enterrada, pero a punto de emerger a lo nuevo. Algo que esté pariéndose dentro nuestro para ese cambio que está viniendo y que necesita que sigamos empujando, porque más allá de la tierra hay florecimiento. Por eso, el tema es seguir adelante y confiar, buscar en dónde apoyarse y buscar lo que te nutre y no quedarte ahí estancado, porque te aseguro que este no es el último paso de tu vida.