1) Atravesaba: Lo que voy aprendiendo, tanto en mi vida como en mi sacerdocio, es comprender que lo mejor que puede hacer uno es trabajar por uno mismo. Es desarrollarse, buscar tiempo para orar, hacer deporte, leer y hasta para estudiar. Lo mejor que podés hacer es trabajar en vos mismo, porque al desarrollarte y conectar con la presencia de Dios, con cuidar tu espiritualidad, te fortalece la vida. Por eso buscá tu espacio. Atravesá esto de la culpa o de estar siempre a la expectativa del otro y empezá a mirarte a vos.

2) Fariseos: El verdadero crecimiento en la vida es cuando dejamos de ver a las personas como buenas o malas, como tóxicas o saludables. Cada persona está en su propia lucha y en su propio desafío, pero lo que nos enseña Jesús es que no podemos actuar como los fariseos viendo a la gente si son buenas o malas, tóxicas o saludables. Lo que vos tenés que ver es si vos te disponés, si estás atento a participar de la vida de ellos o no.

3) Comprendiendo: Es sano también aprender a asumir y aceptar los fracasos. La vida tiene fracasos. No tengas miedo de que las cosas no funcionen. Es importante que te animes también a fracasar, pero la clave es que te animes a intentar y a volver a luchar por lo que vos querés y vos amas. Porque Jesús siempre da herramientas para que cumplas la voluntad que Él te propone. Jesús siempre va a estar a tu lado. Hay veces que no nos animamos a hacerlo, dejamos de lado lo que queremos intentar, pero te propongo que lo intentes. El primer paso para hacer algo lindo por tu vida es aprender. Cuando me ordené sacerdote no te imaginas el miedo que me dio y cuando asumí la parroquia también. No sabes cuánto me costó, hasta que aprendí que es aprender día a día. Ahora te cambio el concepto de fracaso. Para mí fracaso es andar con culpa los intentos de tu corazón. Deja de cargar con culpa y sé un intentador serial de tu vida. Seamos fracasados, pero contentos. Algo bueno está por venir.