1) Peces: Había un hombre en una cantera que tenía que cuidar el faro que estaba en una zona rocosa. El hombre recibía el aceite para mantener la llama del faro ardiendo una vez al mes. La cantidad de aceite era justa para durar el mes completo, pero un día se acercó una persona a pedir aceite, porque no tenía nada para soportar el frío. Así empezaron a aparecer en el transcurso del tiempo gente que le iba a pedir aceite. Algunos para cocinar, otros para hacer fuego, etc. El hombre les compartía siempre un poco de aceite. El hombre trataba de ser servicial, pero el aceite que se le daba ya no tenía la prioridad del objetivo de cumplir el mantener el faro. El caso es que llegó fin de mes y ya no tenía aceite para mantener el faro. El faro se quedó sin luz y eso provocó que muchos barcos chocaran y se estrellaran en los acantilados. Los superiores lo llamaron y él les explicó las causas nobles por las cuales no le alcanzó el aceite, pero su superior le dijo: “Hiciste mal, porque el propósito del aceite era para mantener la luz y guiar a los barcos”. Esta historia me hace pensar mucho, porque el gran secreto de la vida es descubrir el para qué se nos dio el aceite, para qué nacimos, en qué somos especialistas, en qué somos buenos. No podemos suplir las necesidades de todo el mundo, no podemos complacer a todo el mundo. Ni siquiera Dios pudo complacer y mantener feliz a todo el mundo. Cuando uno intenta ser aprendiz de todo el mundo, termina siendo maestro de nada. Es bueno que puedas ver en qué sos bueno o en qué te preparaste. No podés hacer todo, todo.

2) Recogen: Si no escogemos una vida, terminamos con una vida que nunca fue nuestra. Por eso, cuando uno sabe lo que quiere y cuando uno sabe decir “no” a lo que otros quieren imponerle, uno tiene que saber bien qué es lo que quiere. Eso es algo que no todos lo tenemos en claro gran parte de la vida. Y, cuando vivimos una vida heredada, podemos caer en una rutina que nos termina nublando la visión del vivir y se nos apaga el fuego de lo que nos motiva, y perdemos la alegría de estar vivos. Esto pasa en todo, incluso en la pareja; porque, si a una pareja le quitas el romance, se convierte en rutina. Hasta hay gente que se arrastra de lunes a viernes para tratar de llegar al sábado, porque no soporta la rutina del trabajo. El problema es cuando vivís en el cómo hacemos, olvidándote del por qué lo hacemos.

3) Ardiente: Siempre la vida es una toma de decisiones y eso implica asumir responsabilidades. Hay cosas que tenés que dejar si no funcionan y cosas que tenés que asumir, porque te dan vida. Pero puede que la rutina que estás manteniendo te lleve a mantener una vida de infierno, en donde todos los días hay conflictos y todos los días hay golpes. Por eso, fíjate bien por dónde vas caminando. Siempre es bueno parar, pensar y ver por dónde seguir para comprender cómo vivir.

Algo bueno está por venir.