1) Perforar: Si decimos que nos interesa algo y no actuamos como lo buscamos, entonces no estamos demostrando que nos interese. El verdadero interés implica acción, porque la fe sin obras es muerta. Interesarse no es poner una manito de me gusta o poner un clic y ya está, sino más bien es amar a esa persona. La verdadera compasión exige acción, pero vivimos en una sociedad en la que cada vez nos preocupamos menos de los demás. La otra vez leía un informe que decía que los cristianos se interesan un 40 % menos por los demás que hace 20 años atrás. Era distinto. En nuestra cultura queremos la compasión sin complicarnos, pero la compasión verdadera siempre tiene un costo: ensuciarse las manos. Es como cuando la gente ve en mis publicaciones por redes cuando voy al campo o a la montaña o en la construcción de aulas que hago para los niños y me ponen: “¿Por qué no ponen paneles solares? ¿Por qué no ponen aire acondicionado?”. Y yo me quedo pensando: “¿Sabrán cuánto me cuesta llegar a poner un ladrillo?”. Por eso, hoy tratemos de perforar nuestro corazón y dejemos que la gracia de Dios entre y la opinología que usamos salga.

2) Trabajo: La versión donde cada persona se ve feliz o exitosa o plena es una dimensión única. Por eso, no te dejes desvalorizar por otras personas que proyectan sus expectativas de felicidad en vos. Por eso, conectate con tu eje, con la presencia de Dios y tratá de trabajar por vos y no por otros en vos. Aprendé a mirar tus deseos y tus sueños en la vida más de lo que son los sueños de otros para vos. Y, como dice el dicho: “Si ladran, Sancho, es señal que cabalgamos”.

3) Pensaba: La sabiduría es tomar buenas decisiones y saber decir no. Es aprender a regalarte el “no” y muchas oraciones se pueden evitar regalándote el no. Me animo a decirte que no tenés que ir a todos los lugares que te invitan y, si se ofenden, que se ofendan. Ninguno de los que se ofenden, cuando te mueras, se va a venir a tirar con vos en la misma tumba. La vida es muy corta para gastarla en citas o sitios donde uno no quiere ir. Regalarte el “no” es sabio, porque te regala el “sí” para otras prioridades. Capaz que por él no te quiten del grupo de WhatsApp, pero te abre al sí de vivir en paz interior con vos mismo. Algo bueno está por venir.

Algo bueno está por venir.