1) Hambre: Siempre nos jactamos de que guardamos doctrina, pero la palabra de Dios no oculta los defectos, porque no se debe ocultar el dolor de sus héroes. Creo que, como religión, a la Biblia la hacemos tan aséptica y queremos marcar que los que estamos en la Iglesia somos limpios, pero no. Mostramos una religión, hasta me animo a decirte, descarnada. Moisés era un asesino; la esposa de Oseas, una prostituta; Pedro reprendió a Dios y lo negó; Noé se emborrachó; Jonás era racista; Jacob era mentiroso; Marcos abandonó a Pablo; Elías se sentía deprimido y era ciclotímico; Jeremías, deprimido y suicida; Tomás dudaba; Moisés tenía un mal temperamento; Timoteo tenía úlceras. Pero el secreto es que no ocultaban su dolor, no ocultaban quiénes eran, porque en la Biblia no hay ocultamiento. En las reuniones religiosas muchas veces hay ocultamiento. En los encuentros de asambleas pastorales, parroquiales y diocesanas también hay ocultamiento, pero en la Biblia, no. Nosotros, vos y yo, ocultamos, pero es necesario mostrarse con hambre de Dios para mostrarte ante Dios como sos.
2) Lloran: El 25 de mayo de 1979, Denis Waitley corría desesperado para tomar un vuelo desde Chicago hacia Los Ángeles para una conferencia que debía dar. Es un gran escritor de novelas literarias espectaculares. Cuando llegó a la puerta de embarque, ya habían cerrado el vuelo. Suplicó que lo dejaran subir al avión, pero no tuvo suerte. Entonces, con la agitación que tenía y sin paciencia, se fue a presentar la queja y pedir que le cambiaran el vuelo. Mientras reclamaba, llegaba la noticia de que el vuelo 191 de American Airlines se había estrellado tras el despegue. 271 pasajeros murieron. Fue el accidente más letal de los vuelos comerciales de los Estados Unidos. Esto le impactó a Dennis y le cambió la mirada de la vida, porque si él hubiera llegado a tiempo y no hubiera parado en el baño, ese hubiera sido el último día de su vida. Nunca devolvió el boarding pass de su vuelo 191. Se lo llevó a su hogar y le hizo un cuadro y lo puso en su oficina. En días difíciles, cuando Dennis tiene ganas de tirar la toalla y llorar, le basta una mirada al cuadro y ver la tarjeta de embarque para recordar y recobrar una perspectiva de su vida. Ese boleto es un recordatorio de que cada día que pasa es un regalo más de vida. Así que, si algo te hace llorar, mirá lo que te da vida y te ayuda a seguir continuando en tu vida, en tu caminar.
3) Satisfechos: Si hay algo que aprendí en mi terapia con mi psicóloga es: a) Eres lo que te repites. No podés vivir tu vida comparándote y dudando de todos. Porque tus pensamientos moldean tu realidad. b) La motivación es una trampa, porque viene y se va. Lo único que transforma tu vida es la disciplina y la oración. c) Tu pasado es una lección, pero no tu identidad. d) Tu reacción es información. Porque quien te altera expone en vos una herida no sanada. Quien controla sus respuestas domina la sala y la famosa frase conocida (un poco fuerte, pero te la tengo que decir): “Quien pelea con un estúpido es un estúpido”. Por tanto, trabajá en tu corazón para buscar la felicidad en Dios y desde Dios. Algo bueno está por venir.


































