1) Fariseos: Te recuerdo que nosotros no predicamos el evangelio, sino que somos el evangelio. Es esa la diferencia con el fariseo porque el fariseo estudia la palabra de Dios, y hasta puede ser erudito de la palabra de Dios, pero aquí Jesús nos recuerda que somos el evangelio, porque Jesús habita en nosotros, tenemos una relación interna e íntima con Él. Cuando pensamos en el evangelio como una franquicia entonces asumimos un estilo de vida institucional y dejamos de lado la relación íntima con Dios. Por eso los fariseos hoy pueden estar en grupos o movimientos parroquiales en donde se reduce el evangelio a tu participación en la institución. No somos como Mc Donald’s en donde vendemos estilos en todo el mundo para replicar las iglesias con un mismo modelo. Pero para ser evangelio no pasa tan solo por hacer bien social, sino que es más, es salir de tu burbuja de vida y asumir que viven y existen otras personas alrededor tuyo, como al estilo de Jesús, que “Dios se hizo hombre para que el hombre descubra a Dios”. Salí de vos para recordar que hay otros, hace de vos un evangelio.

2) Maestro: Cuando yo era chico mi sueño era ser pianista, pero para ese tiempo y tan chico era algo muy difícil, cantaba todo el tiempo y hasta me iba por mi zona de Tafí Viejo, donde vivía en ese tiempo cantando y buscando que me enseñen. Mi papá me regaló una guitarra, me encantaba la música, pero después cuando fui más grande fracasé porque me di cuenta que no era lo mío. Después me metí en karate y quería ser un deportista profesional, pero también con el tiempo dejé y fracasé, me iba dando cuenta que con el tiempo las cosas no me salían como me las imaginaba. Después hasta bailé folklore y me recibí de profesor, pero también con el tiempo me di cuenta que no era lo mío… Así hasta que cuando ya era cura me di cuenta que enseñar me encantaba, así que me metí en profesorado para enseñar aunque ahí comprendí que más que enseñar me gustaba escuchar, ahí descubrí que por ahí estaba mi situación. En todo eso un día hablando con mi papá le conté que seguía estudiando, pero que no sabía si iba a seguir porque ya fracasé mucho, él me dijo: “vos no vas a detener el tiempo porque te equivoques, pero la pregunta es ¿si teniendo más de 30 sos la persona que querés ser?”, pero lo que más me quedó grabado fue una conversación, en el 2019, que me dijo: “a mí no me molesta un hijo que haya fracasado mucho, sino que me golpea que un hijo por miedo no haya sido lo que quería ser”.

3) Amarás: Cuando en la vida vos ponés tu ilusión y tu empeño en algo que realmente amas es por lo que seguís intentando y sabiendo que algo bueno va a venir a tu vida. Por eso, para tener en claro lo que haces también tenés que tener en claro lo que te motiva, porque lo que nos enseña Jesús es saber que cuando uno ama algo o alguien no es capaz de tirar la toalla al instante. La vida espiritual ayuda a ver salidas cuando uno humanamente no las encuentra. Por eso amar es seguir intentando como Jesús en la cruz, donde está la mayor obra de amor de Dios. Por eso, así como hoy Jesús nos deja el amor a Dios y al prójimo, yo te dejo dos preguntas que te pueden ayudar en tu vivir: ¿qué es lo que realmente quiero?, y ¿por qué lo quiero como lo quiero? Algo bueno está por venir.