Las especies más frecuentes son el Bothriurusbonariensis y el Tityustrivittatus, siendo este último el tipo más peligroso. Ambos buscan

lugares húmedos y oscuros, y se esconden en zapatos, entre la ropa, en grietas de las paredes o en trapos de piso.

Entre las medidas figuran:

Cubrir con tela metálica los resumideros y controlar la entrada y salida de cañerías.

Colocar burletes en puertas y ventanas.

Reparar grietas que puedan encontrarse en paredes y pisos.

No acumular basura o escombros y desmalezar los alrededores de la casa

Realizar una limpieza cuidadosa y frecuente en la vivienda y alrededores.

No caminar descalzo.

Sacudir la ropa y el calzado antes de vestirse, y la ropa de cama antes de acostarse.

Separar las camas de las paredes.

Ante la picadura, o sospecha, se debe acudir de forma inmediata al centro de salud más cercano; y siempre que sea factible, llevar el escorpión vivo o muerto para facilitar la identificación de la especie.

Asimismo no hay que presionar ni perforar el área de la picadura, ni intentar retirar el veneno, ni automedicarse.