
Hoy la ciudad pierde a un profesional como pocos, un luchador, un amante y optimista de su tarea como formador de jugadores y
jugadoras. La pelota naranja nos unió y esa misma pelota nos mantendrá unidos eternamente, porque tu paso por esta vida no fue en vano. Hasta pronto Melli, descansa en paz...
Un fuerte abrazo a la familia y al Club Adeo




































