Mediados de los 70, mamá trabajaba en la Protección Rural, una compañía que funcionaba en Galería Mario y todos los días dejaba su

bicicleta sin medida de seguridad alguna, apoyada en un arbol de calle Pagani.

En una oportunidad, debimos viajar al medico y tomar el tren a las 4 de la mañana, por lo que dejó su bicicleta en el mismo lugar a esa hora.

Al regresar por la tarde, la misma ya no estaba, por lo que sacó la conclusión de inmediato que algun policia que patrullaba el lugar la había encontrado y por seguridad la llevó a la comisaría para su resguardo.

Inmediatamente nos dirigimos allí y encontró la misma, retirandola tras certificar su propiedad.