En el marco del Mes de la Mujer, la Universidad Siglo 21 lanzó su más reciente investigación para estudiar la brecha de género

existente en salud. Los resultados principales arrojaron que las mujeres presentan mayores niveles de ansiedad, depresión y estrés en relación a los varones.

El conflicto en la relación Familia-Trabajo, el menor tiempo de ocio y las dificultades para desconectarse luego de una jornada laboral, son algunos de los elementos que explican el porqué.

El estudio refleja que:
3 de cada 10 las mujeres sienten “casi todos los días” tensión y dolor muscular.
El 14% reconoce sentirse cansada y fatigada. Esta cifra aumenta a un 33% después de la jornada laboral.
Casi 2 de cada 10 mujeres no encuentra tiempo libre para realizar hobbies y desconectarse.

El informe completo:

RESUMEN PRINCIPALES RESULTADOS
→ Las mujeres argentinas están expuestas a mayores niveles de estrés en relación a los varones. La existencia de estrés crónico

duplica la probabilidad de desarrollar trastornos más severos que pueden afectar la calidad de vida y bienestar emocional de las mujeres.
→ Las mujeres presentan mayores niveles de cansancio y apatía en relación a los varones. El 32% de las mujeres señala que le resulta difícil relajarse después de un día de trabajo, mientras que este porcentaje disminuye a un 23% en los varones.
→ También se observan mayores niveles de anhedonia, es decir, dificultad para experimentar placer e interés por las cosas.
o Casi 2 de cada 10 mujeres señala que, ante el conflicto en la compatibilidad Familia-Trabajo, no tiene tiempo para realizar hobbies.
→ Al comparar la distribución de los porcentajes entre varones y mujeres en los diferentes síntomas de salud mental, se observa una brecha de género promedio de 3,4%, observándose que las mujeres presentan mayores síntomas de ansiedad, somatizaciones
y depresión.
→ El 25% de las mujeres siente tensión y dolor muscular, mientras que en los varones esta cifra es de solo 13.5%.
o El 9,7% de los varones comunica que “casi todos los días” se siente cansado o fatigado, mientras que en las mujeres esta cifra es considerablemente mayor (14.1%).

INFORMACIÓN METODOLÓGICA
Metodología: Cuantitativa.
Tipo de investigación: Descriptiva.
Técnica de recolección de datos: Encuesta telefónica.
Instrumento de recolección de datos: Cuestionario estructurado.
Población de estudio: Hombre y mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años de edad, residentes de las siguientes ciudades argentinas:
⋅ Ciudad de Buenos Aires
⋅ Comodoro Rivadavia
⋅ Córdoba
⋅ Corrientes
⋅ Mendoza
⋅ Rosario
⋅ San Miguel de Tucumán
Procedimiento de selección de la muestra: Probabilístico – Aleatorio sistemático.
Tamaño de la muestra: 1050 casos.
Error de la muestra: 3,02%.
Nivel de confianza: 95%.

INTRODUCCIÓN
Tal como señala el World Economic Forum, la paridad de género tiene una influencia fundamental en la prosperidad de las economías y las sociedades. Sin embargo, las diferencias entre varones y mujeres, cuando se trata de factores que benefician a unos por sobre otros, respecto a las oportunidades de acceso y control de recursos, son consideradas como brecha de género (Gender Gap) y generan un sinfín de inconvenientes. Por, sobre todo, la brecha de género permite visibilizar la existencia de desigualdades en múltiples dimensiones: acceso a oportunidades, derechos, educación, en el ámbito laboral. Sin embargo, la menos explorada es la brecha de género en salud.

En esta ocasión, por tercer año consecutivo, el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21, lanzó una nueva investigación con foco en la salud de las mujeres y cómo la brecha afecta el bienestar integral y el desarrollo de las personas. Se tomaron en consideración más de 1.000 entrevistas que cubren las diferentes regiones del
territorio nacional.

El informe 2020 identificó que, ante el conflicto en la compatibilidad Familia-Trabajo, los mayores niveles de estrés y agotamiento, el menor tiempo de ocio y dificultades paradesconectarse luego de una jornada laboral, las mujeres son más propensas a sufrir
problemas de salud, en relación a los varones.

El Observatorio, en estudios anteriores, identificó que:
● Casi 2 de cada 10 mujeres señala que, ante el conflicto en la compatibilidad
Familia-Trabajo, no tiene tiempo para realizar hobbies.
● El 33.2% de las mujeres señala que “siempre o casi siempre” se encuentran agotadas
después de la jornada laboral
● El 27.2% de las mujeres reconoce que cada vez se le hace más difícil comenzar una nueva
jornada laboral, mientras que esta cifra es casi un 10% menor en los varones (17.6%).
● También se observó que el 31.6% de las mujeres señala que le resulta difícil relajarse
después de un día de trabajo, mientras que este porcentaje disminuye a un 23% en los
varones.
Bajo este contexto, el Observatorio profundizó en la necesidad de evaluar si los mayores niveles de estrés a las que se ven expuestas las mujeres pueden deteriorar también su salud mental. En función de ello en el presente informe se analizan diferentes tipos de síntomas asociados a una menor calidad de vida y salud emocional. Concretamente se consideraron: síntomas de ansiedad
y somatizaciones, de depresión, rumiaciones y preocupaciones.

SÍNTOMAS DE ANSIEDAD Y SOMATIZACIÓN EN MUJERES ARGENTINAS
Para evaluar la prevalencia de síntomas de ansiedad y somatización se utilizaron ítems de los instrumentos PHQ-13 (Patient Health Questionnaire-13-item scale) y el GAD-7 (Generalized Anxiety Disorder 7-item scale). Ambos instrumentos forman parte del “Patient Health Questionnaire” y son escalas ampliamente utilizadas a nivel mundial para la detección y diagnóstico de trastornos de salud mental como, por ejemplo, depresión, ansiedad, y trastornos somatomorfos evaluación de desórdenes emocionales. Concretamente estos dos instrumentos analizan síntomas asociados a niveles de ansiedad elevados y persistentes que deterioran la
calidad de vida, así como síntomas corporales asociados a un estado crónico de ansiedad (somatizaciones).
De forma sistemática se observa que las mujeres presentan una mayor prevalencia de síntomas asociados a ansiedad y somatizaciones. Por ejemplo, el 13.5% de los varones señala que “casi todos los días” siente tensión y dolor muscular, mientras que esta cifra es más que el doble en las mujeres (25%). Asimismo, el 9,7% de los varones comunica que “casi todos los días”
se siente cansado o fatigado, mientras que en las mujeres esta cifra es considerablemente mayor (14.1%). Tal como se ilustra en el siguiente gráfico, se observa que las mujeres presentan mayores niveles de ansiedad, somatizaciones y ataques de ansiedad en relación a los varones.

SINTOMAS DE DEPRESIÓN EN MUJERES ARGENTINAS
Para evaluar la prevalencia de síntomas de depresión se utilizaron los ítems del PHQ-9 (Patient
Health Questionnaire-9-item scale), del “Patient Health Questionnaire”, y se utilizan
internacionalmente para evaluar problemas asociados a la depresión. Más concretamente este
instrumento analiza la presencia de síntomas tales como dificultades para experimentar placer o
realizar actividades placenteras (anhedonia), síntomas de pérdida de energía y fatiga crónica
(apatía), entre otros. Cabe destacar que experimentar estrés de forma crónica duplica las
probabilidades de padecer este tipo de sintomatología.
De forma sistemática se observa que las mujeres presentan una mayor prevalencia de síntomas
depresivos. Por ejemplo, las mujeres presentan mayores niveles de cansancio y apatía en
relación a los varones También se observan mayores niveles de anhedonia, es decir,
dificultad para experimentar placer e interés por las cosas. Aunque las diferencias son
estadísticamente significativas, cabe señalar que son menores a las observadas en los síntomas
de ansiedad y somatizaciones (en torno a un 2% de brecha).

RUMIACIONES Y PREOCUPACIONES EN MUJERES ARGENTINAS
Existen pensamientos repetitivos, perseverantes e incontrolables que constituyen un factor de
vulnerabilidad psicológica. De hecho, diferentes estudios indican que la tendencia a preocuparse o
perseverar en pensamientos negativos (rumiación) predice el desarrollo de diferentes trastornos
mentales y contribuyen al mantenimiento del estrés. La aparición de este tipo de pensamientos se
asocia a la existencia de estresores crónicos. Estar expuesto de manera crónica a situaciones de
estrés dificulta la regulación de este tipo de pensamientos, los cuales a su vez vuelven más
vulnerable a la persona a desarrollar algún tipo de padecimiento que afecte su calidad de vida y
bienestar emocional.
De forma global se aprecia que la prevalencia de rumiaciones y preocupaciones persistentes son
superiores en las mujeres en relación a los varones. Concretamente se observa una brecha de
2,2%. Por ejemplo, se observa que el 21,5% de las mujeres se siente la mayor parte del
tiempo agobia por las preocupaciones, mientras que esta cifra se reduce al 17% en
varones. El 26,7% de las mujeres señalan que son muchas las circunstancias que le
generan preocupación, mientras que esta cifra se reduce al 20,6% en varones. Respecto a
las rumiaciones, se observaron valores más próximos entre varones y mujeres, con excepción del
ítem “tengo problemas que el resto no tiene” donde se observa que las mujeres presentan valores
más elevados.

COMPARACIÓN BRECHA GÉNERO EN SALUD MENTAL
Al comparar la distribución de los porcentajes entre varones y mujeres en los diferentes síntomas
de ansiedad, somatizaciones y depresión se observa una brecha de género promedio de 3,4%.
Estos datos indican una brecha de aproximadamente 565.299 mujeres adultas. Es decir, que la
diferencia en la prevalencia de sintomatología mental entre varones y mujeres implica una
diferencia de aproximadamente medio millón de personas.

CONCLUSIÓN
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud debe ser considerada de forma
integral. Es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de
afecciones o enfermedades.
Los resultados indican que existe una brecha de género promedio de 3,4%. Esto significa que
se observa una mayor prevalencia de síntomas de ansiedad, somatizaciones y depresión en
mujeres en relación a los varones.
En conjunto estos datos indican que la existencia de un mayor nivel de demanda o carga
laboral-familiar, y las dificultades para recuperarse o restaurarse podría asociarse a mayores
niveles de estrés y vulnerabilidad psicológica. En concreto los datos indican que las mujeres
experimentan mayores niveles de ansiedad, somatizaciones y depresión. Promover la salud en las
mujeres implica la necesidad de contemplar también la salud mental y el bienestar emocional