"El destino de las almas elegidas es el sufrir. El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las
gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria"
"El destino de las almas elegidas es el sufrir. El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las
gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria"