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Ella va caminando sin demasiada preocupación por la vida y por las amplias veredas de la gran ciudad porteña; desentendida de

toda clase de contratiempos e inconvenientes, con sus cabellos de rastas enredadas y oscuras ahí va, hablando sola y llevando consigo sus bolsitas de nylon llenas de papelitos de colores, recortes de revistas y almanaques viejos, los que reparte muy amablemente a los transeúntes que van y vienen de sus tareas habituales durante todos los días del año mientras se va acercando muy amablemente y les habla en su idioma natural, y a los que muchos no logra atraer su atención porque muchas veces balbucea y dice cosas ininteligibles pero nunca jamás hubo queja alguna de alguien sobre su conducta y de su actitud hacia la gente porque todos la conocen desde hace muchísimo tiempo y es ella una mujer totalmente inofensiva y amable con todo el mundo, a los que les brinda sus mágicos y coloridos papelitos; además también les desea suerte a quien cruce en su pasar por aquellas amplias aceras de Parque Patricios; todas esas almas que van y vienen siempre muy apuradas y concentradas a tomar el tren para sus tantos destinos cotidianos , laborales o ya de regreso a sus cálidos hogares.

Nadie sabe mucho de su vida ni tampoco de qué lugar del Brasil vino a esta gran ciudad, pero lo cierto es que ella es muy conocida en el gran Buenos Aires y se la ha visto caminar y frecuentar muchísimas veces las formaciones de vagones de los trenes y subterráneos del ferrocarril Gral Roca, y en casi toda la red ferroviaria porteña, más en la estación de parque de los patricios, también por la antigua estación ferroviaria Saenz donde suele pernoctar durante las frías y lluviosas noches de invierno, durmiendo sobre las heladas losas y mármoles mojados de la “vieja estación” sin ningún colchón, ni manta que cubran su cuerpo, ni siquiera un simple cartón corrugado como los que suelen utilizar las personas en situación de calle para protegerse de las rigurosas inclemencias del tiempo.

También es muy común ver su frágil humanidad amanecer durmiendo en la avenida Caseros por la zona de "Corrales Viejos” del mismo barrio porteño o en la plazoleta Pringles allí donde se erige la base de mármol del monumento al Prócer Tucumano Bernardo José Monteagudo, como así también suele amanecer por la zona de las avenidas Deán Funes y Caseros lugar que ella frecuenta bastante porque le gusta mucho comer frutas de una verdulería de la zona que se encuentra a muy pocos metros del lugar porque que la gente del barrio la aprecia muchísimo como otros comerciantes que también le acercan comida y ropas para su subsistencia y que ella muy adorablemente acepta porque tiene un corazón enorme y humilde y es profundamente agradecida con todos porque nadie la molesta y así ella vive su día a día muy felíz, tampoco es de causar problemas ni molestias alguna, y quienes la ven a diario siempre le tienden una mano solidaria, pero ella no deja su rutina ni su estilo de vida, tampoco le afecta en lo más mínimo su ayuno cotidiano porque se alimenta de lo que la oportunidad del día le ofrece cada mañana, y para comenzar su jornada habitual agradece tanto a Dios y a la vida de poder estar viva y respirar ese aire tan especial de la ciudad de Buenos Aires al que tanto adora desde muy jovencita cuando por entonces entre las décadas de los años 70´u 80´ vino a conocer este hermoso país y nunca más volvió a su tierra natal, y vayase a saber cual es su verdadera historia y la de su familia porque todo aquel que la ha visto y la conoce puede dar fé de que siempre anduvo solitaria llevando su propio estilo de vida y nunca lo va a dejar porque la brasilerita es una mujer con su propia personalidad, de espíritu muy fuerte y pareciera estar tallada y forjada de una mezcla de arcilla, madera y de un muy duro pedernal resistente al tiempo como a cualquier situación adversa y económica que se le pueda presentar porque Dios la cuida mucho y la protege cada día de su existencia y es así que se la ve muy felíz y agradecida con la vida por el solo hecho de poder abrir cada mañana sus bellos ojitos oscuros que hacen brillar su alma pura y auténtica para así poder contemplar a sus queridos hermanos transeúntes que la miran al pasar frecuentemente y eso para ella es la mayor bendición que puede recibir de esta hermosa vida, por eso se la ve tan fuerte y decidida andar incansablemente como un ángel guardián enviada desde el más allá para velar por todo aquel que transita esas hermosas y atractivas calles del barrio y no hay fuerzas naturales que la detengan porque su imagen ya es parte de la cultura urbana porteña pero valga la reflexión ! Cuantas personas maravillosas como la Brasilerita andarán allí por los caminos de la vida persiguiendo su estrella perdida y fugaz dejando atrás familia, hogar, renunciando a toda comodidad y confort , alejados de sus seres amados y amigos, intentando construir sus propios sueños, recorriendo interminables carreteras, subiendo a trenes de un destino que muchas veces no los llevará a ningún lado y otras muchas veces si tendrán la oportunidad de encontrar su lugar en el mundo del cual se enamorarán tanto de sus paisajes, su gente y de bellos lugares y entonces allí si plantarán sus propias raíces y marcarán sus huellas quedando en el pasado antiguas costumbres para comenzar una nueva vida, sembrando la semilla de la humildad, la serenidad y la total entrega de sí mismo para un mundo nuevo y mejor con menos egoísmos, odios, y rencores absurdos, así entonces podremos cosechar más bondad y generosidad para nuestros jóvenes en un porvenir mejor, con más salud pública, más educación y una integra formación ciudadana, sin grietas ni diferencias sociales que empañen el futuro de todas las generaciones por venir, soñando que algún día se terminen los prejuicios y las desigualdades, y así poder velar por todas aquellas personas vulnerables , para que no tengan que dormir ni una noche más sobre las mojadas y frías veredas de la vida como lo hace esta admirable y gran mujer , como todos por allá la conocen “la querida Brasilerita del Tren”.

Historia Urbana escrita por Ramón Gimenez en base a Datos aportados por el amigo Hugo Luissi (del portal de Fotos históricas de F errocarriles en Argentina) y mi profundo agradecimiento a él y a su familia.