Señor... Gracias por permitirme cada anochecer sentir tu mirada amorosa. Me pregunto frecuentemente que cómo sería mi vida sin tu
presencia...esa presencia que llena de esperanza y confianza...gracias, Señor, por conducirme con tu diestra bondadosa, por quedarte al lado de los que amo, los que tengo cerca y los que están lejos...por enseñarnos a abandonarnos en tus brazos y con toda tranquilidad descansar con tu santa bendición. Amén




































