Señor bondadoso...

Así comienzo mi oración, respiro hondo y desde el silencio te miro. Gracias por mirarme con tanto amor, por hacerme sentir que soy

importante para Ti.

Abre mis oídos para poder escucharte, ayúdame a conocer tu voluntad y como responder a ella. Tú que nos diste a la Virgen María por Madre, concédenos, por su mediación, abundancia de salud de cuerpo y alma; y llénanos de paz con tu santa bendición. Amén...