La tarde ya pasó y llega la noche, con sus silencios, sus nostalgias y sus momentos que me permiten estar en intimidad para poder

conversar contigo, para poder descansar de toda tribulación y agobio de la vida... Gracias Señor por recordarme una vez más que no importa cuán oscura sea la noche, porque Tú eres la luz que nunca se apaga, que me dará un nuevo amanecer. Derrama tu bendición sobre cada uno de nosotros y sobre el mundo entero... Amén