El 11 de diciembre del 2020, sufrimos la pérdida de nuestro papá por COVID.

Al gran dolor de una pérdida de un ser muy querido le debemos sumar el dolor burocrático no velarlo, verlo en un cajón de fibrofacil,

sin identificación, puesto en tierra y el pago de cierta cantidad de dinero donde pagamos un sellado municipal -no interesa ese pago porque lo material nunca va a reemplazar la vida de nuestro papá-, pero es muy grande nuestra impotencia porque él hacía más de cincuenta años que pagaba un servicio de sepelio.

Pero a tanto dolor hay algo que nos reconforta y nos alienta a seguir es el afecto y cariño de toda la gente de Cañada, por eso nuestro agradecimiento de corazón a familiares, instituciones y amigos por las condolencias recibidas.

Porque todos los cañadenses te recordaban así papi jovial, simpático, andariego, humilde, sociable, excelente persona y sobre todas las cosas el mejor PAPÁ y ABUELO.

¡Hasta siempre viejito querido, hasta siempre nono Juanchi, siempre en nuestros corazones!
Rosana y Mónica Victorino