MI AMADO JESÚS...El día con sus luces llega a su final y vengo con el alma agradecida, como el leproso del Evangelio, porque cada

día es una nueva oportunidad para purificarne y para quedar limpio.

Nos disponemos a descansar, te rogamos nos conceda, el gozo de escuchar tu voz, esa voz que en mí corazón me dice: "Tú eres mío, yo cuido de ti y de los tuyos, descansa tranquilo, que a tu lado estoy"... Amén.