
Mi Amado Señor...La tarde se lleva sus bulliciosos ajetreos y da paso a la noche...es el momento preciso de recogimiento, reflexión y
agradecimiento, de darte gracias Señor por sólo el hecho que me estés esperando, deseoso de escucharme, y de poder conversar, donde me demuestras tu gran amor hacia mi, ese amor sublime que me ha sostenido en la fe a lo largo de esta semana que culmina.
Muchas gracias Jesús por tu ayuda constante, por corregir y guiar mis pasos y mi camino, por ser fuente eterna de salvación y fortaleza, por renovar a cada momento mi ser.
Te imploramos Señor que derrames tu sanidad santificadora sobre todas las personas enfermas, depresivas y abrumadas por la pandemia u otras dolencias y concede fortaleza espiritual a todas las familias.
Ahora nos disponemos a descansar y te rogamos que permanezcas junto a mí y mis seres queridos y concedenos a todos tu santa bendición... Amén.




































