Señor Jesús, te damos gracias por venir a esta, nuestra cita diaria y permitinos abrirte nuestros corazones, para poder alabarte y

bendecirte juntos con Simeón y Ana.

Derrama tu Santo Espíritu en nuestras almas para poder permanecer con ilusión y esperanza.

Ahora nos disponemos a descansar y te rogamos, nos acompañes y nos concedas junto a nuestros seres queridos un sueño reparador, para que mañana nos levantemos con nuevas fuerzas para poder seguir llevando la buena nueva a todos los que nos rodean... Amén.