Mi BuenSeñor...Gracias por llegar en el silencio de la noche y permitinos escuchar el murmullo de tu celestial voz, que nos recuerda el
gran amor que nos regalas, estamos agradecidos por venir y traernos la paz a nuestros angustiados corazones.
Te rogamos nos concedas la gracia de no ofenderte y de no pecar, para así poder mirarte cara a cara y estar dispuestos a ser uno más de tus mensajeros.
Ahora nos disponemos a descansar dejando todo en tus santas manos, nuestros miedos, nuestros temores y nuestras linitaciones, porque sabemos que Tú todo lo transformas y nos darás al despertar, luz y sabiduría para saber cómo actuar, cómo hablar y como ser discípulos tuyos, con los que encontremos en nuestro cotidiano caminar.
Dispensanos ahora tu santa bendecion para que tengamos un reparador descanso, junto a tu Santa Madre, la Virgen María...
Amén.




































