MI AMADO SEÑOR... Al final de la jornada, elevamos a Ti nuestro profundo agradecimiento por permitirnos ser refugios en Ti, por

prodigarnos tu gran amor y misericordia, por abrazarnos y susurrar en nuestros oídos, que todo estará bien y que todo lo dejemos en tus manos, porqué Tú estarás entre nosotros, como siempre lo estuviste y lo estarás.

Cuida nuestro descanso, en la espera que al despertar mañana, nos regalarás de nuevo tu santa bendición.

Llegué a ti Señor nuestro sincero agradecimiento por darnos tanto, sin merecerlo...

Amén.