Mí Amado Señor, nunca nos cansaremos de dar gracias porque en el silencio profundo de la noche, nos permites estar en tu presencia,
por regalarnos estos momentos de reflexión y oración, de poder contarte nuestras angustias, tristezas...nuestros problemas, que en ocasión no son pocos, esos obstáculos que muchas veces no nos permiten estar contigo y tener paz.
Señor Jesús te damos gracias por los tres regalos, que son bendiciones a la vez y que hoy nos das para poder encontrarte: la oración, el ayuno y la caridad.
Ahora nos disponemos a descansar, acompañados con tu bendición y rogándote que mientras dormimos, renueves con tu Santo Espíritu, nuestros corazones y el de todos nuestros hermanos, para que al despertar todos te busquemos desde la honestidad con un corazón arrepentido... Amén.



































