Oh bendito Señor, llega la noche del viernes y nuestros corazones se regocijan de ansias, por invocarte en alabanzas y darte las gracias

por permitirnos estar cada día muy cerca de Ti.

Señor te agradecemos por tu constante cuidado de nosotros y de nuestros seres queridos, por regalarnos tu misericordia que renuevas en cada amanecer. Permítenos decirte en alabanza...

" Eres el Dios de Israel, el que da a su pueblo poder y fuerza. Bendito seas Señor"

Después de haber orado junto a tí, con tu bendición nos disponemos a descansar en la tranquilidad, de que Tú estarás velando nuestros sueños junto a tu Madre, la Virgen y los santos ángeles... Amén.