Señor Jesús, mí amado Maestro, con nuestros corazones llenos de gozo te damos gracias por todas las bendiciones que nos has

concedido a lo largo de esta semana que termina y por habernos permitido iniciar la Cuaresma.

En este tiempo que se nos recuerda que, "polvo somos y al polvo hemos de volver", este tiempo de Cuaresma que nos invita a la conversión, a la oración, a la meditación, a creer firmemente en el Evangelio y a tomar nuestra cruz y seguirte para poder así completar tu pasión de entrega y liberación.

Mí amado Señor, reconocemos que somos pecadores, pero aún así, como a Mateo, nos continúas llamando y tienes piedad santa y compasión eterna de nosotros. Gracias mi buen Pastor.

Nos llega el momento del descanso, liberamos de toda perturbacion con tu santa bendición y acompañanos con tu paz y amor... Amén.