La noche ha llegado y con ella nuestra fraterna cita contigo.
Amado Señor, gracias por vivificar mi vida con tu bendita misericordia, para mantener la luz de tu amor en mi corazón.
Gracias Señor por ser mí fortaleza y mí protección, por escuchar mis ruegos, mis anhelos, mis proyectos y mis pesares.
Envía en esta noche tu Santo Espíritu para que llene nuestras mentes de pensamientos saludables y nuestros corazones de optimismo y confianza.
Quédate Señor con los personas que amo, los que están cerca y lejos de mí.
Que todos descansemos en tu compañia y la de tu Santa Madre y concédenos tu sanadora bendición.... Amén.




































