MI AMADO JESÚS, Gracias por permitirme llegar al final del día y de este mes de febrero.

Te ruego que me perdones las faltas cometidas a lo largo de este mes, especialmente las que dañaron a mis hermanos por la falta de

amor.

Te agradezco el que te hayas inclinado hacia mí en mis momentos de dudas, de temor, de dificultad y sin pedir nada a cambio.

Gracias por tu infinito amor, que se hizo y se hace presente en cada acontecimiento de mi vida.

Al disponerme ahora a descansar te pido que calmes cualquier ansiedad que tenga esta noche, llena mi alma del Espíritu Santo para tener tranquilidad y dulces sueños en tu regazo y que nuestra Madre Santísima, nos cubra y nos proteja con su manto...

Amén.