Mi amado Señor, llega de nuevo la noche y acudo a nuestra cita a ponerme tu santa presencia para agradecerte por el día que termina y
a suplicarte que me concedas un corazón misericordioso, abierto, que se compadezca de las necesidades de los hermanos que me rodean.
Tú mi Señor, que eres todo misericordia y perdón,
Tú que das seguridad a mi vida, ayúdame a superar mi poca generosidad y entrega, mi dificultad de perdonar, mi falta de comprensión fraterna.
Mi buen Maestro, quédate con nosotros porque más que nunca, necesitamos que brille tu luz en nuestros rostros, que nos concedas esa paz y bien que da tu presencia, y así con tu santa bendición, confiados en Ti descansaremos en tu nombre.... Amén..




































