Mí Señor Jesús, la noche llega nuevamente y acudimos sedientos de

amor ante tu santa presencia cálida y misericordiosa, para pedirte que nuestras oraciones sean siempre escuchadas por Tí pero "que se haga tu voluntad y no la nuestra", para así poner nuestros ojos en lo que es eterno y santo.

Dispuestos a descansar, te rogamos sigas pasando tu mano poderosa y sanadora por cada uno de los enfermos que tienen puestas sus esperanzas de sanación solo en Ti.

Quédate oh Señor con ellos, abrázalos, protéjelos e imparteles tu bendición. Mi Señor amado, todos necesitamos sentir esa seguridad de estar en tus brazos para poder tranquilos descansar en tu compañía con mucha paz... Amén.