Mi Dios Eterno, termina un día más y antes de disponerme a descansar, vengo a agradecerte por el don de la vida, por habernos creado

y formado, con tanto amor y ternura en el vientre de nuestra Madre.

Dios, Señor de bondad, te pido que bendigas a todas las mujeres del mundo, ayúdanos a que comprendamos sus valores, sus aportes en la sociedad y en el plan de salvación de tu Reino.

Socorre especialmente a las que son víctimas de abusos, acosos, violencias de todo tipo, manipulaciones, utilización, esclavitud, injusticias y toda clase de humillación o discriminación a las que se vean sometidas.

Madre de Dios y Madre nuestra, Dulce Virgen, intercede por todas las mujeres del mundo para que sepan imitar tus virtudes, en especial aceptando y amando la vida, cobíjalas bajo tu santo manto.

Gracias mí Buen Pastor por acompañarnos y bendecirnos cada noche...

Amén.