Mi Señor Jesus, la tarde ya se marcha para dar paso a la noche con sus silencios y en esos silencios te doy gracias por permitime
descubrir tu presencia que fortalece y da vida, porque Tú eres la vida, gracias por enviar a tu Santo Espíritu a inundar mi alma de esperanza, ilusión y paz por tu misericordia y compasión que son inagotables.
Señor permíteme antes de disponerme a descansar, recostarme en tu pecho, como tu apóstol querido y unirme al Salmista para decirte:
"Alma mía, vuelve a tu descanso, que el Señor cuida de ti. El ha librado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída...."
Ahora sí descanso tranquilo, porque tengo la seguridad de que a mi lado estarás hasta el amanecer... Amén.




































