Amado Señor el día Sábado termina y con él la tercer semana de Cuaresma, no quiero retirarme a descansar sin darte el fraterno

agradecimiento por tu gran misericordia y por compadecerte de mí que soy un pecador, gracias Señor por enseñarme que la humildad es la clave de la santidad.

Te imploro que derrames tu bendición en mi noche, en mi familia y a todos los que hoy, por tu voluntad, se cruzaron en mi camino.

Amado Señor danos a todos, la perseverancia que necesitamos, permítenos que mañana despertemos con la alegría de continuar nuestro caminar en este tiempo de reconciliación, oración y misericordia.

Va llegando el momento del descanso, quédate en nuestra compañía... Amén.