Mí Dios y Señor , la noche de nuevo ha llegado y es momento de agradecer, de reflexionar, de reconocer nuestras
faltas, de ponernos en tu presencia en este sublime silencio y quietud. Gracias Señor por tanto amor, por llenar nuestro ser de paz, esperanza y fe, por ayudarnos a caminar con nuestras cruces en momentos de tribulación, de tristeza, dolor y enfermedad.
Gracias por ser guía de nuestros pasos por senderos seguros y correctos, por quedarte una noche más y acompañarnos a descansar, gracias mi Señor por concedernos tu bendición. Amén.




































