Señor Mi Dios agradecemos de manera infinita, por permitirnos depositar cada noche nuestras vidas en tus manos y en la forma

silenciosa, pausada y serena con que nos consuelas y nos alientas a seguir acompañándote a llevar la Cruz.

Te rogamos que sigas derramando sobre nosotros tu Sagrado Espíritu, haz que su luz purificadora y redentora, ilumine todas las sombras de nuestros corazones y regálanos nuevas oportunidades, siempre de acuerdo a tu voluntad y tu plan divino de salvación.

Ahora ha llegado el momento de disponernos a descansar, te imploramos que nos permitas quedarnos a tu lado, en paz y bien hasta el amanecer.... Amén