Mi Amado Señor como todos los días al llegar la noche no tengo más que palabras de agradecimiento, que se transforman en oraciones
y alabanzas porque puedo sentir tu presencia en espíritu, en cada momento de mi vida, aún en esos momentos de tristeza, de dolor o enfermedad.
Señor mío, gracias por darme la fuerza de tu santa e inmaculada misericordia y colmarme de tu gracia, por no olvidarte de mí y de mis seres queridos, por darnos la importancia que solo Tú sabes dar.
Gracias por permitirnos vivir estos días santos, con tu gracia y por acompañarnos a descansar... Amén




































