Bendito y alabado seas mi Señor por todo lo bueno que sembraste y forjaste en mi corazón durante este mes que hoy termina, gracias
mi Señor, por esa fe que se alimentó día a día con tu Palabra, por tu Gracia que derramaste, gracias por la vida y por asistirnos en todas nuestras necesidades cotidianas, muchas gracias por los momentos de oración, de reflexión y conversión, gracias por los sacramentos, por guiarme y llevarme por el camino de la santidad, gracias por ser misericordioso y perdonar mis faltas de todo tipo, y por el don sagrado de la confesión.
Señor, tú que todo lo puedes, haz que nuestra Madre Santísima, la Virgen, que está muy cerca de Ti, me conceda y me permita acompañarla desde este preciso momento para vivir devotamente con Ella tu pasión, muerte y resurrección.
Gracias, mi Jesús de Nazareth, por ser mi Rey, mi Señor y mi Salvador... Amén




































